Posted on Mayo 3rd, 2012 at 1:42 pm by rafaruiz
La Feria del libro ocupa un gran espacio y tiene muchÃsimos metros cuadrados de estantes con libros y revistas de editoras y distribuidoras argentinas. Las “distru-editoras” son una realidad en Argentina, funcionan desde hace tiempo y no mueren, da gusto ver editoriales antiguas y nuevos emprendimientos independientes. Como en toda feria tienen precensia las editoriales globales conocidas en los paÃses de habla española, su enfasis es el marketing de sus autores más celebres y de los nuevos que consideran mas comerciales, de ahà no se mueven un centÃmetro hace más de quince años, es mucho tiempo, ahora hay mas autores y nuevas plataformas técnicas para publicar textos escritos. Vi un par de stand de libros electrónicos, con fines mas promocionales y con poco interés en la difusión literaria o cientÃfica, los empresarios TIC tienen dificultades para promover contenidos y autores. Paradojalmente son tan conservadores como los crÃticos y libreros que desconfÃan de lo emergente, más si desafÃa el canon, el cual, hoy por hoy es muy difÃcil de reconocer, la variedad literaria y el cruce de géneros es parte de la narrativa contemporánea. Los tradicionalistas, usen el papel o plataformas digitales para distribuir textos terminan transformando en clásicos a los bet sellers.
En la Feria se están realizando simultaneamente debates, encuentros, un festival de poesÃa y diálogos de escritores latinoamericanos. Hoy 3 de Mayo participa Rafael Gumucio en un panel de escritores. La feria funciona mas de 15 dÃas y podrian funcionar un mes es un hervidero de jovenes. Compré libros a buen precio en las distribuidoras y editoriales argentinas, ofertas y libros recien editados. Algunas curiosidades también. Ya escribiré sobre Cesar Aira, Roberto Piglia, Rodolfo Arlt, cruceros narrativos, para leer en una cervecerÃa de la Plazuela Julio Cortazar en Palermo, son cuentos o novela corta tan extraordinarios como las de Cortazar.
El festival de poesÃa tiene luz propia es muy buena idea hacerlo coincidir con la Feria, la vitalidad de los poetas, su entusiasmo, su falta de vanidad estupida hace ver en ellos a artistas que leen su obra con igual fuerza si hay cuarenta personas o cuatrocientas. Yo asistà a lecturas que promediaban entre 150 a 300 personas, escuché a poetas de los cuales una buena parte de la audiencia no habiamos escuchado hablar, y los presentes escuchamos con atención versos del alma, la pasión y las visiones. Una muchacha sentada un fila mas adelante parecÃa estar en un recital de musica pop. Su conexión con una poetisa irlandesa era muy especial, ella comentaba los versos y los énfasis y giros de la poetisa, con exclamaciones muy parecidas a las que emplean los jóvenes en los festivales de música. No percibà el mismo entusiasmo en los dÃalogos de los escritores (narradores de novelas y cuentos) donde salvo exepciones sus intervenciones daban cuenta de su drama comercial más que de sus obras, de las dificultades de la industria más que de sus proyecciones, eran escritores todos, hasta los que no conocÃa, no tengo porque dudarlo pero hablaban como sociólogos de la literatura o como los editores de las grandes transnacionales del libro, ahondando en temas tan especÃficos que uno empieza a entender porque el premio Pulitzer quedo vacio por segunda vez. Incluso un autor no habló y otros fueron cicateros con sus expresiones ante un público deseoso de escuchar autores latinoamericanos. Dieron la impresion que no tenÃan mucho que decir, que bochorno. Espero que en otros paneles hayan sido más vitales que los que yo elejà con mucho interés, pues querÃa conocer la opinión de un par de autores.
A lo mejor no quisieron explayarse porque no habÃa televisión.