Posted on Marzo 3rd, 2010 at 1:53 am by rafaruiz
Chile país de cobre, terremotos y maremotos, y poetas; es testarudo. Cada cierto tiempo millones de chilenos vuelven a empezar donde mismo tembló la tierra y rugió la ola. No hay expertos que puedan resolver este asunto, pero todos sabemos que hay zonas fatalmente frágiles y que no hay nada más científico que la experiencia: el ensayo y el error. Por qué no desplazarse unos kilómetros, por qué no trasladar instituciones, población, empresas e infraestructura a otros pueblos en las mismas regiones, porque volver a sufrir y llorar por lo mismo. Volver a morir por terquedad. Por qué somos pobres dicen los expertos, pero si ellos también dicen y repiten que ahora somos más ricos, tenemos ricos entre los del mundo.
Por qué las autoridades no abrieron los supermercados el domingo en Concepción, si ya eran inservibles comercialmente por los daños sufridos por el terremoto, que temieron los alcaldes, acaso quisieron ser eficientes y repararlos para luego abrirlos, que importaba que por una vez o por varias la gente no pagara, por qué había que provocar la rabia de los jóvenes mas humildes y marginales, por qué había que facilitar las cosas a los delincuentes. Por qué y quien propagó por Internet y cuanto camarógrafo salió a grabar, las ideas de asonadas que nadie sabía de donde venían ni quienes las instigaban. Por qué le hicieron caso a la histeria y no fueron a comprobar que era lo que verdaderamente estaba ocurriendo. Hasta que los malvados …esparcieron rumores y las histerias de largas campaña comunicacionales de amedrentamiento hicieron su efecto, parte de la clase media se aterrorizó de algo que no iba contra ellos. El enojo era contra los que al cerrar el comercio ofendieron y enrabiaron a mucha gente, la TV chilena mostró a una abuela el lunes diciendo que: “no se quedarían sin leche y sin comer, ni cagando”. Lo dijo a cámara, muchos chilenos la vieron, hasta en New York la vieron y entendieron. Acaso creyeron que la abuela estaba jugando. Ante algo tan incontrolable y no discriminador como los embates de la naturaleza, los grandes comercios no respondieron, pues, aunque sean privados dan servicio al público. En una situación tan especial tiene que haber más estado y más responsabilidad privada. Finalmente llego el Gobierno y militarizó la zonas porque todo se había ido al carajo, el miedo y la provocación hicieron trizas una parte del sentir solidario.